martes, 4 de marzo de 2008

Sabores de Ashkenaz - Por Jorge Schussheim

NOTA PUBLICADA EN LA PÁGINA DE LA FUNDACIÓN IWO
http://www.iwo.org.ar/novedades02.html

Disertación ofrecida el 21 de noviembre en la sede académica de la Fundación IWO.
Cuando se habla de creatividad, se habla de judíos. Pintura, ciencia, teatro, música, literature, cine, sea lo que fuera siempre hay judíos ahí. Es difícil dar un paso sin encontrarse a uno de nosotros.
Con una excepción: el mundo de la alta cocina. Los chefs judíos son una especie diminuta, lo que es curioso, ya que la comida es parte tan importante de la cultura. Y eso que tenemos un interés especial en el tema, afinado desde el nacimiento por nuestras madres y abuelas.
Sin embargo si uno tipea “grandes chefs judíos” en el google, el resultado es “nada”
Incluso si quita la palabra “grandes” los resultados son 0. Cuisine: alimentos y recetas comunes a un pueblo y constantes en el tiempo.
Se puede llamar “cuisine” a la comida de un pueblo disperso por el mundo desde hace siglos?
La cuisine judía es ante todo una bobe-cuisine, creada por las abuelas y servida en familia, no en restaurantes.
No existen los grandes chefs judíos que preparen banquetes en palacios. (Sir Moses Montefiore y la reina Victoria. Disraeli era el primer ministro favorito de la reina; Montefiore era el judío favorito)Lo casero es lo primordial.
Existe una Cuisine judía, pero a diferencia de otras cuisines, no puede ser simplemente definida como los platos cocinados por los judíos, tal como sucede, por ejemplo, con la Cuisine francesa, ya que con esa lógica unos spaghetti con tuco y pesto cocinados por un judío, sería un plato judío.
Si nos ponemos estrictos, deberíamos decir que los únicos platos judíos auténticos, no compartidos con otros pueblos y que harían teóricamente a una Cuisine judía son el matze, el jaroset y el cholent y su equivalente sefaradí: el hamin.
Pero no podemos negarle identidad judía al gehakte leiber, simplemente porque no sea un plato comido por todos los judíos del mundo.
Los blintzes nacieron en Rusia, adonde se los llama blinis o blinchiki, palabra que viene del ucraniano mlynets, de mil (moler) hace siglos, y se comían principalmente al final de invierno, invocando con su forma redonda el sol, ausente durante meses. Pero los judíos, quienes bienvenimos al verano comiéndolos en Shavuot, aunque Tevie diga que no sabe porqué, y que los comemos sólo por tradición, los adoptamos y adaptamos hace tanto tiempo que podemos llamarlos un plato propio.
Tomando la mayoría ashkenazi, nosotros, los descendientes de aquellos primigenios judíos europeos que se asentaron originalmente en el que hoy es Francia y Alemania y que luego emigraron a Polonia, a Rusia, al Báltico y a Europa central, encontramos una cocina que no puede llamarse precisamente homogénea en la que conviven y contrastan los guisos húngaros llenos de páprika picante con los platos dulces polacos: tzimmes, miel, pasas, ciruelas, damascos. (Anécdota frontera ruso-polaca, Mijail Litvinov)
La mayoría de los ashkenazim venimos de climas fríos y cocinamos con productos típicos de esas tierras: remolachas, zanahorias, papas, repollo. Pocos teníamos acceso al mar (ishkraiot) de modo que desarrollamos un gusto especial por los pescados de agua dulce.
Las técnicas de cocina, nacidas en los conceptos religiosos, unen a las cocinas judías del mundo.
¿Qué elementos comunes hay entre un kebbe y un pastron, entre un gefilte fish y un belahat egipcio?
¿Porqué tanto en la cocina asquenazí como en la sefardí hay platos que deben cocinarse largamente?
1. Porque en shabat no puede prenderse fuego, de modo que deben cocinarse antes y estar calientes el sábado.2. Por la dureza de las carnes (Cuando un judío pobre come un pollo es porque uno de los dos está enfermo)3. Para que no quedara sangre. (no comerás la sangre de la carne. Levítico 17:14)
La mayoría de los cortes tiernos de los animales está en los cuartos traseros, Pero desde que Jacob se peleó con el ángel, resultó herido en el muslo y cojeó el resto de su vida (Génesis 32:33) estos cortes se han vuelto tabú, a menos que se reseque completa y limpiamente el nervio ciático, proceso difícil y caro.
Por esa pelea los judíos no podemos comer vitel thonné, ni milanesas de peceto.
En Kaifeng, China, adonde floreció una comunidad judía en el siglo X, los judíos eran llamados “Tiao Kia Kisou”, que quiere decir “la secta que extrae los nervios”
De modo que resulta necesario cocinar mucho la carne para que el yarkoie, el essigfleisch, el tzimmes de carne o el hamin se puedan comer.
También es la religión la que origina el gefilte fish, no sólo la pobreza de los judíos de los shtetls que tenían que conformarse con comprar restos de pescado, ya que el comer pescado entero los sábados, el pescado era caro y por lo tanto reservado para el sabes implicaba tener que separar las espinas de la carne y esto significaba trabajo, prohibido ese día. También la forma redonda que se le da al gefilte fish tiene que ver con la vida, con lo esférico originario de los vivientes.
Como pueblo antiguo, los judíos tenemos un gusto por los alimentos que nos remiten a la antigüedad. Las omnipresentes cebollas y ajos en una inmensa mayoría de platos judíos remiten a las cebollas y ajos que comían los judíos esclavos en Egipto.
También comer granos, cereales y legumbres tiene un origen religioso-tradicional, Cocinar porotos, garbanzos o lentejas viene de la costumbre de la reina Esther, quién no comía carne durante el ejercicio del poder de Haman, ya que este había prohibido la faena ritual y no había carne kasher en toda Persia.
Pero aunque muchos platos vienen de estos orígenes humildes, hasta en el más pobre de los hogares judíos de Europa había canela, clavo o nuez moscada para perfumar sus comidas, porque eran parte de la Havdalá del shabat; con ellos se condimentaba el jaroset del Séder y los alimentos de Shavuot.
Esa fue una de las razones por las que los judíos llegaron a ser comerciantes internacionales en especias.La celebración de shabat necesitaba sabores especiales y se preparaban comidas especialmente fragantes. Algunos judíos agregaban endulzantes (miel, azúcar si eran ricos); otros, especias, auqneu la mayoría de los judíos tan distintos entre si como los marroquíes, polacos, italianos o alemanes, ambas cosas a la vez. De ahí que se haya desarrollado el gusto por lo dulce –ácido, sumándole a eso que el vinagre o el jugo de limón ayudaban a conservar la caponata italiana, el essigfleish y otros platos preparados antes del shabat.
La cocina judía siempre ha girado en torno al shabat y ese es el punto de unión entre asquenazíes, sefardíes, italkim, etíopes, indios, yemenitas, etc. Por ejemplo, el uso del aceite para freir los latkes en Europa y los sufganiot de origen sefardí en Jánuca o la prohibición de usar levadura en Pésaj en todas las comunidades judias del mundo son costumbres que hacen a una “Cuisine” judía.
Aunque Feuerbach, que no era judío, se haya atribuido la frase “uno es lo que come”, ese es un pensamiento netamente judío, ya que nosotros creemos que los alimentos permanecen para siempre en nosotros, transformándose en sangre, en cerebro, en corazón y, en última instancia, hasta en espíritu, ya que los platos tradicionales que conformar esta heterodoxa “Cuisine” judía no sólo alimentan el cuerpo sino también el alma.
El Origen del KashrutDentro de las 613 mitzvot existen las llamadas mihpatim (leyes que pueden explicarse racionalmente) y chukim (las que no pueden explicarse racionalmente)Hay tres puntos de vista sobre estas leyes:Uno, es que fueron ordenadas para proteger la salud de los judíos en una época en la que la higiene básica todavía no era entendida.
Por ejemplo, comer carroña estaba en contra de las leyes judías. Cómo sabemos hoy, los animales muertos desde hace un tiempo pueden acarrear enfermedades. También los mariscos son fácilmente contaminables con hepatitis, por eso estaban prohibidos.
Un segundo punto de vista sostiene que estas leyes no tienen otro sentido que el de inculcar obediencia, ya que muchas de ellas son irracionales, pero como provienen de dios la mente humana no tiene porqué entenderlas y mucho menos cuestionarlas. A dios se lo obedece sin preguntarle porqué.Y el tercer punto de vista es que las leyes si tienen una razón, pero no pueden ser entendidas porque la explicación de las mitzvot están más allá de la comprensión humana.
Desde una perspectiva jasídica, cuando un judío manipula cualquier objeto por alguna razón sagrada (y comer es sagrado, ya que se hace para proveer la fuerza necesaria para poder seguir las leyes de la Torá), ese judío emite “chispas de sacralidad” que existen en todos los objetos. Estas chispas son los canales de conexión con la divinidad y su activación permite la presencia divina en el mundo tangible. No obstante, hay cierto tipo de animales cuya carne no permite que emane de ella esas chispas de sacralidad. Para reconocerlos, existen signos en ellos. Los signos son, por ejemplo, la pezuña hendida (la pezuña del animal simboliza la conexión con el mundo material: es “lo que pisa, la superficie que une”; o el proceso de rumiar (la comida simboliza a la Torá, o mas generalmente a la santidad. Rumiar la comida, como hacen los vacunos, entonces, simboliza la capacidad para penetrar más profundamente en los conceptos sagrados, permitiendo separar más fácilmente las “chispas” de la materialidad. En los peces, los signos son las escamas (que los protegen del agua =símbolo de influencia intelectual) y las aletas (que le permiten moverse mejor en el agua, lo que simboliza la habilidacrisologo larralded para desplazarse de una sección de la Torá o de lo sagrado a la otra. Pero hay que notar que, dentro de las inmensas ganas que tenemos los judíos de complicarnos la vida, estos signos no son suficientes para determinar que los animales sean kosher. Por ejemplo, si un camello nace con las pezuñas separadas, no por eso se vuelve kosher. Es decir que los signos son meramente alertas sobre las características de sus carnes.
Desde una perspectiva académica contemporánea, podríamos decir que los judíos utilizaban la idea de la distinción para crear santidad.
Un antropólogo cristiano, Gordon Wenham, escribe “las leyes recordaban a los israelitas qué comportamiento se esperaba de ellos, quienes habían sido elegidos para ser sagrados en un mundo impuro”
De acuerdo con esta teoría, la práctica del kashrut sirve como una disciplina cotidiana de autocontrol, reforzando la capacidad de quien la practica para elegir entre opciones difíciles. La capacidad para restringir los instintos más básicos puede ser vista como un requisito para crear una sociedad más civilizada. La matanza ritual, que evita sufrimientos innecesarios, también recuerda al judío que, teniendo la posibilidad de ejercer derecho sobre la vida y la muerte, esta es una seria responsabilidad y que regodearse en el placer de poder causar sufrimiento daña nuestra sensibilidad moral.
También la prohibición de comer la fruta de un árbol durante sus primeros tres años de vida representa la capacidad de auto-disciplina, al tiempo que la auto-imposición de un largo período para apreciar la obra de dios, antes de concederse el placer de comer esas frutas.
Desde una perspectiva simbólica, la prohibición de combinar leche con carne puede representar la separación simbólica de la muerte, la carne del animal muerto; con la leche, el símbolo de la vida que sirve para alimentar a una criatura que nace, que se incorpora a la vida.
Desde la perspectiva de la higiene, ya Maimónides, en su “Guia para los perplejos”, cita la higiene como causa del kashrut.Cito una coincidencia curiosa: en el Levítico 11-15 se describe no sólo la diferencia entre animales puros e impuros, sino el concepto de “glatt”, el requerimiento de que los pulmones estén libres de adhesiones, lo que prevendría el consumo de animales enfermos de tuberculosis. También la prohibición de comer animales muertos por otras causas previas a la matanza eliminaría la posibilidad de comer carne infectada por enfermedades. Ahora bien: en 1953, el Dr. David Macht, de la respetada John Hopkins University realizó una serie de experimentos en diferentes animales y pescados y concluyó en que la concentración de toxinas zoológicas en los animales “impuros” era considerablemente más alta que en los animales “puros” y que la correlación entre lo que describía el Levítico y sus experimentos de laboratorio coincidía en un100%. Creer o reventar, decía mi tía Jaitzirl.
Había una vez un schnorer que, durante una de sus giras de mendicidad profesional, fue convidado - en casa del millonario del pueblo - con un pedazo de torta. Tan extraordinario le resultó al schnorer este nuevo y raro manjar que exigió (los schnorers jamás piden, ya que están seguros del derecho que les asiste a ser mantenidos por los demás) la receta de esa maravilla. Llegado que hubo a su casa, se entabló el siguiente diálogo con su señora esposa: Iajne Dvoshe, quiero que cocines la torta más rica del mundo. Esta es la receta: "Se toman seis huevos... - Huevos hay uno sólo, Itzik...- Uno, entonces, "y medio litro de crema fresca".- ¿Crema? ¿Qué somos ahora? ¿Los Rotschild? - Bueno, cuajada en vez de crema. "Y se agregan dos libras de harina de trigo y una de azúcar blanca".- ¡Já! ¡Harina de centeno y un poquito de azúcar morena es todo lo que hay en esta casa!..y 200 gramos de pasas de Corinto y otro tanto de avellanas y un buen pedazo de manteca y mezclar bien y..." Iajne Dvoshe agregó, en uno de sus escasos silencios, cuatro pasas medio apolilladas, unas nueces y un pedacito de margarina y revolvió todo y lo cocinó: Y cuando Iiajne Dvoshe probó la famosa torta, su único comentario fue:-Francamente, no sé por qué les gusta tanto a los ricos esta porquería.
Tanto como judío, como aficionado a la comida, entiendo que la gracia que les causa a mis amigos goim este cuento parte de la no comprensión de la factibilidad de que algo así pase en la realidad, ya que como todo el mundo sabe (el mundo idische) la cocina judía ha logrado producir exquisiteces justamente a partir de la carencia de elementos, o de la pobreza de ellos. Claro es que para que a un goi le salga una torta necesita crema, manteca y harina de trigo. En cambio, al judío le alcanza con un poquito de gehakte tzures para lograr un resultado similar o mejor. ¿Cómo explicar si no el fenómeno cósmico que se produce cuando una madre judía toma una despreciada tripa gorda o un despojo del cogote de un pollo, los rellena con algo de matze-meil, cebollita, gribalaj y consigue un dorado, perfumado y extraordinario kishke (tripa) o hélzale (cogote) relleno? ¿De qué forma, si no es con suspiros, quejas y bastante sufrimiento, mi suegra consigue transformar un pedazo de hígado, un huevo duro y una cebolla frita, en un gehakte leber digno de un paladar refinadísimo? ¿Cómo, si no es gracias a que "mi hijo SIEMPRE me dice cuando no le gusta, pero NUNCA me dice cuando sí le gusta" se podrían explicar las sensaciones voluptuosas que producen los latkes de simple y humilde papa rallada cuando pasan por mi garganta temblorosa de pasión gastronómica? Toda la cocina judía se ha basado siempre en la pobreza y la escasez, en los suspiros y en la culpa. Y debe ser eso, nomás, lo que le da un sabor incomparable. Dicen los feinmschmekers que cualquiera es un buen cocinero con langosta, foie gras y caviar, pero muy pocos los capaces de satisfacer fresers y con ingredientes ordinarios.
...Enumero una serie de platos de los que no me voy a olvidar aunque quisiera: blintzes, latkes, kreplaj y knishes; kneidlej, cháchalaj, kigl y kijalaj; mandeburchenik y humentashn; beigalaj y koilich; jolodetz, pastron, hering, gefilte fish;y para bajar todo y no enfermarse nunca y crecer sano y fuerte, la panacea universal, directamente de la fuente de Judencia, la famosa penicilina ídishe: sopa de pollo. Coma de todo y engorde sin culpa. Es un consejo de mis abuelas, de mis tías, de mi mamá y de mi suegra.
Como preparar una idische mame
Primero, hace falta una olla bien grande, como esa que le prestó a la vilde jaie de la vecina y que se la devolvió toda abollada y se hizo la distraída, ¿se acuerda? Y bueno: a goie blaibt a goie. ¿Tiene una gallina, de esas bien gordas? ¡Bien!. Sáquele las plumas, las entrañas, los huesos y la carne.¿Qué le queda? !Schmaltz! !Lo más sano que hay! ¡Excelente para el colesterol!
Pique 4 o 5 cebollas grandes, de esas medio chatas que son las que hacen llorar mejor y fríalas junto con la piel cortada en pedacitos, para ir creando la piedra filosofal: los gríbalaj. Bueno, ya tiene la base. Ahora comienza propiamente la preparación del plato. Vaya a la baulera y busque los viejos álbumes de discos de 78.
Saque "In der Finster", cantado por Sarah Gorbi, baje el fuego a mínimo y póngalo en la olla. Agregue, de a poco (para que la preparación no se enfríe, porque si se enfría, sufre) dos fotos suyas de cuando era bebé, en Miramar; un buen puñado de suspiros; dos cucharadas soperas de quejas (mejor que sean catorce las cucharadas) y medio litro de lágrimas. Si su idische mame era rusa, una pizca de sal. Si era polaca, medio kilo de azúcar.
Matze con manteca y réitaj, como el que le daban para la merienda; una ráfaga de eso olor a arenques y a pepinos y a wurst, que a uno le aromatizaba el alma cada vez que entraba a las famosas perfumerías Nemirowski, Bruselowsky, ó Szmedra; y un cuarto kilo de esa luz dorada que daban las velas durante el séder de Péisaj y que no sé porqué ahora las velas de porquería ya no dan más.
Bata en un bowl algunas imágenes de sus bobes y zeides y tíos y tías, incluso algunas de los tíos y tías que usted no conoció personalmente, pero sí por las fotos que su mamá guardó durante toda la vida y que fueron lo único de esos tíos y tías que pudo salir de Polonia y de Lituania y de Ucrania.
Por un colador fino, vaya dejando caer hilitos de los mejores recuerdos. Y no se preocupe por los malos: si es un colador lo suficientemente fino, no hay peligro. Deje cocinar un rato, hasta que todo se haya unido muy bien y formado una masa homogénea. Saque porciones, haga knéidalaj y hiérvalos en el caldo que habrá hecho, aparte, con la gallina. Decore con un pedacito de cielo azul bien picadito; del mismo cielo que iluminaba y embellecía aquella mañana tan triste en Tablada.
Y sírvales un buen plato a sus hijos nietos y vigile que se lo coman hasta el fondo, que tan mal no les va a hacer.

lunes, 4 de febrero de 2008

El origen judío de los superhéroes del Siglo XX

Y ahora... ¿Quién podrá defendernos?

Superman, Batman, el Hombre Araña, Corto Maltés, El Increíble Hulk y hasta el muy ario Thor: todos eran judíos. Tal es la revelación que ocupa las primeras planas de la prensa francesa por estos días: la verdadera identidad de buena parte de los superhéroes. ¿Qué hay detrás de esto? Una imponente exposición organizada en El Museo de Arte y de Historia del Judaísmo en París. Con 230 obras de 30 artistas que abarcan desde 1912 hasta nuestros días, la muestra De Superman a El gato del Rabino revela no sólo el rol que jugaron los inmigrantes judíos en la creación de estos Golems contemporáneos dispuestos a salvar al mundo, sino el impacto de las experiencias judías –persecución, guerra, exilio, tradición, asimilación– en la evolución de uno de los géneros más leídos del siglo XX.
Por Alejo Schapire
desde Paris
El Museo de Arte y de Historia del Judaísmo (MAHJ) es la institución cultural más protegida de Francia, incluyendo al Louvre –y ni hablar del Orsay, donde últimamente se puede entrar borracho y a medianoche para romper un Monet de un trompazo–. Para ingresar en el MAHJ, en cambio, en pleno barrio gay y judío del Marais, hay que atravesar un sofisticado detector de metales, vaciar bolsillos y someter sus contenidos a una máquina de rayos equis bajo la atenta mirada de dos vigilantes, cuyo profesionalismo parece exceder por mucho la gestión de bienes culturales. Una vez pasado el dispositivo de control, el visitante cruza el patio del Hôtel Saint Aignan, un edificio de mediados del siglo XVII. En el centro se erige una monumental escultura del Capitán Dreyfus con el sable partido, que sella su degradación y, detrás, sobre un muro, un afiche gigante de cartón pintado con un Superman, “el campeón de los oprimidos”, según reza la tipografía de comic. La sensación de vulnerabilidad, el sentimiento de injusticia y la necesidad de un héroe protector, tres leitmotive que recorren la exposición De Superman a El gato del Rabino.














“¡Superman es judío!” Ya lo decía en 1940 un tal Josef Goebbels, condenando la osadía del Hombre de Acero, que acababa de pulverizar, en un par de viñetas, el Muro del Atlántico y la Línea Siegfried, anticipando la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. La denuncia del ministro de Propaganda nazi se extendió en abril de ese año a las páginas del semanario S.S. Das Schwarze Korps, poniendo en evidencia el ominoso origen de sus creadores, empezando por el guionista, “Jerry Siegel, un tipo intelectual y físicamente circunciso que tiene su cuartel general en Nueva York”. La nota, que buscaba disipar cualquier malentendido entre Clark Kent y el Übermensch nietzscheano, precisaba: “El inventor israelita llamó a este agradable muchacho con un cuerpo demasiado desarrollado y un cerebro demasiado subdesarrollado Superman”. El propio Siegel confirmaría la falta de pedigrí del justiciero en un dibujo donde éste le prometía a Hitler un derechazo “estrictamente no ario a la mandíbula”, mientras lo levantaba del cuello con la zurda. Finalmente optó por llevar al líder nazi y, de paso, a Stalin ante un tribunal penal internacional para que comparecieran por sus crímenes.
Sesenta y siete años después, el vespertino Le Monde titula “Superman, un héroe judío”, y las páginas culturales de la prensa francesa se abocan al coming out de Batman, el Capitán América, El Increíble Hulk, Los Cuatro Fantásticos, El Hombre Araña, Daredevil, Los X-Men y hasta el muy wagneriano Thor, nacidos todos bajo la pluma de la segunda generación de judíos llegados de Europa Central a Nueva York a principios del siglo XX.
Esta filiación había sido también expuesta en su momento por una de las figuras centrales de la historieta norteamericana y eje de esta exposición: Will Eisner. Para el creador del detective enmascarado The Spirit (1940), los superhéroes tienen una especificidad hebrea. “El golem, una criatura de arcilla moldeada por un rabino para proteger a los judíos de Praga, según una leyenda judía del siglo XVI, es el precursor de la mitología de los superhéroes. Los judíos, perseguidos por siglos en Europa, necesitaban un héroe capaz de protegerlos de las fuerzas oscuras. Siegel y Shuster, los creadores de Superman, lo inventaron”, sostuvo.














1. La tapa del álbum de La bête est morte!, creada por los guionistas Victor Dancette y Jacques Zimmermann, y el ilustrador Edmond-François Calvo: fue una de las pocas historietas nacidas bajo la ocupación nazi de Francia, y narraba la caída de Hitler en clave animal.2. El Corto Maltés: otro de los héroes que lucharon contra Hitler.
Por otra parte, en lo que se refiere a Superman, aunque se trate de un alienígena oriundo de Krypton, la idea de un padre despachando a su bebé superpoderoso en un pequeño vehículo para salvarlo de la aniquilación de su pueblo, su posterior adopción por gente de otra cultura y su nombre extraterrestre Kal-el –siendo “el” un sufijo que denomina a Dios en la Biblia–, guarda inocultables parentescos con el héroe del Antiguo Testamento, Moisés. Sin embargo, de ahí a afirmar que todos estos superhéroes celebraron su bar-mitzvá hay un paso que la exhibición del MAHJ no da. Muy por el contrario, exasperado, el consejero científico de la exposición Didier Pasamonik, “que ya se la veía venir”, remite a quien quiera verlo al cartel que hizo poner a la entrada de la muestra: “Los judíos no inventaron el género, y Spirit y Superman no son héroes judíos”, y recuerda que justamente los autores publicaban para un público masivo borrando toda “aspereza minoritaria”.
De hecho, los primeros superhéroes, que nacieron entre las dos guerras mundiales, no pertenecían a ninguna etnia o religión ostensible. Hay que esperar hasta 1963 para que Jack Kirby (né Jacob Kurtzberg) y Stan Lee (né Stanley Martin Lieber) creen a un protagonista judío con Magneto, el “supervillano” de X-Men, un superviviente de los campos de concentración. Dos años antes, el dúo había concebido a Los 4 Fantásticos, y entre ellos a La Mole (nueva variación del golem), designado como israelita recién a partir de 2002, con el nombre de Benjamin Jacob Grimm.
El Bronx, yiddishland

El objetivo declarado de De Superman a El gato del Rabino es mostrar, a través de 230 obras de 30 artistas norteamericanos y europeos, de 1912 a 2007, el impacto de la experiencia judía en la evolución del comic y la novela gráfica. La primera de las cinco etapas en que está articulada la exposición, organizada cronológicamente, lleva por título El gueto olvidado (1914-1936): del shtetl a la “metrópoli devorante”.














3. The Spirit, el héroe creado por Will Eisner en 1940 para competir con Batman y Superman. Era para un público más adulto (y no para “cretinos de diez años”), y estaba protagonizada por un detective dado por muerto, sin superpoderes y que llevaba máscara más por exigencia de los dueños de la editorial (“un traje de superhéroe, por favor”) que por necesidades de la trama.4. La tapa de la revista Heeb dibujada por Robert Crumb sobre su mujer judía, que le franqueó el ingreso a la muestra.
Las primeras historietas, publicadas por inmigrantes del Lower East Side, de Brooklyn o el Bronx, describían la llegada a Ellis Island, el choque cultural y los desafíos de la asimilación a la sociedad norteamericana. Concebidos como un entretenimiento, el tono debía ser necesariamente humorístico. Las tiras cómicas aparecían en periódicos yiddish (Die Varhayt o Der Forverts) o anglófonos, que acogían los cartoons de autores como Milt Gross, Rube Goldberg o Harry Hershfield, demostrando que su éxito superaba el ámbito de la colectividad.
A la hora de explicar por qué los judíos se abocaron a un arte gráfico considerado menor, en lugar de elegir alguno más “legítimo” o convencional para ganarse el pan, existen varias razones. La primera es que el antisemitismo les cerraba las puertas de editoriales y agencias de publicidad. El joven ilustrador francés Joan Sfar, autor del nuevo éxito editorial de la bande dessinée francesa El gato del Rabino y conferenciante de la muestra, agrega una lectura de índole religiosa. Sfar, que hizo una tesis de filosofía titulada El pintor judío frente a la figura humana, se pregunta acerca de la contradicción aparente entre una tradición mosaica recelosa de la representación y la gran cantidad de pioneros judíos en el campo de la historieta. “Desde un punto de vista religioso, lo que está prohibido es la idolatría. Toda imagen ante la cual uno quiera arrodillarse queda proscrita. Sin embargo, la historieta tiene más un carácter didáctico. Uno no se zambulle en una imagen, sino que salta de un cuadrito a otro. Desde la Edad Media, los judíos han practicado la literatura dibujada en libros de plegarias ilustrados. La imagen está autorizada a contar”, analiza este artista a caballo entre las culturas sefaradíes y asquenazíes y compinche de la iraní Marjane Satrapi.
Con los años ’30, entre la violencia social generada por la Gran Depresión y la impotencia ante el avance del fascismo en Europa, algunos historietistas plasmaron en sus viñetas la necesidad de un superhombre virtuoso y con la fuerza de Sansón para enfrentar esos males. Tendría, como estos hijos de inmigrantes judíos, una doble identidad. En 1934, Siegel y Shuster inventaban a Superman, el primer superhéroe, publicado en 1938 por DC Comics. Al poco tiempo vendían los derechos del personaje preferido de Jerry Seinfeld por... 130 dólares. En los años ’70, cuando empezó a circular el rumor de que habría una película basada en su criatura iniciaron juicios, consiguiendo una compensación económica y que sus nombres figurasen desde entonces en los créditos de los productos derivados de su invención.
Mientras Superman soplaba su primera velita, el artista Bob Kane (né Robert Kahn) y el escritor Bill Finger creaban a Batman, seguidos un año después por Jack Kirby y Joseph “Joe” Simon con su Capitán América. Este último, como Superman y Los 4 Fantásticos, lucharía desde la ficción contra Hitler, expresando el deseo de ver a su país involucrarse en la guerra para frenar los planes del Tercer Reich. Una vez en la contienda, las aventuras de los personajes formarían parte de la propaganda patriótica, combatiendo bajo el pabellón estrellado.



1. La Mole leyendo la Torá en una pared del museo parisino.2. La reciente muerte del Capitán América luchando contra la Patriot Act de Bush.
Mientras tanto, del otro lado del Océano, en la Francia ocupada, los guionistas Victor Dancette y Jacques Zimmermann, y el ilustrador del diario satírico Le Canard Enchaîné, Edmond-François Calvo, creaban desde la clandestinidad La bête est morte!, una de las pocas historietas nacidas durante este período. Publicada en dos fascículos en 1944, la obra narraba, mientras estaba transcurriendo, la Segunda Guerra Mundial y la caída de Hitler a través de viñetas protagonizadas por animales con un estilo gráfico que Calvo tomó prestado de Walt Disney. Como se puede ver en el original exhibido en la exposición, los nazis aparecen bajo los rasgos de lobos –como un par de años antes había hecho Tex Avery con el dibujo animado Blitz Wolf, aunque difícilmente los franceses hayan estado al tanto de este trabajo– y sus víctimas, como ratones. Cuando en 1972 Art Spiegelman empiece a trabajar en su obra mayor, Maus, se inspiraría tanto en La bête est morte! como en Master Race (1955), de Al Feldstein y Bernard Kriegstein, publicada por la revista Impact, donde se relataba la confrontación entre un superviviente de un campo de concentración y su victimario. Es el inicio de un nueva etapa, la construcción de una memoria del Holocausto a través de la historieta.
El comic se pone los largos
Si Will Eisner (1917-2005) ocupa el centro de la muestra es porque las ocho décadas que dedicó a la historieta hicieron probablemente de este pionero del comic el principal contribuyente al desarrollo del género en Estados Unidos. Nacido en Brooklyn, hijo de un pintor judío que emigró a Nueva York, Eisner se crió en el Bronx de la Gran Depresión, una experiencia que aparece de manera recurrente en la última fase de su obra. A los 19 años llevó sus primeros dibujos a la revista de historietas Wow, What A Magazine! siguiendo el consejo de Bob “Batman” Kane. Entre 1936 y 1952 se asoció con Samuel “Jerry” Iger y fundaron el Eisner & Iger Studio, lucrativo semillero de la edad de oro del cómic norteamericano, donde empleó entre otros a Kane, Jack Kirby, Lou Fine y Mort Meskin. El estudio funcionaba aplicando una división del trabajo taylorista y anónima, que sirvió para formar a toda una generación de dibujantes. El comic shop elaboraba libros enteros listos para ser publicados por editoriales y contaba con su propio sindicato de distribución de historietas para diarios.
En 1940, la editorial Quality Comics, interesada en competir con los libros ilustrados desde los diarios dominicales, le pidió a Eisner un personaje que rivalizara con Batman y Superman. El self-made man vendió su parte del estudio y concibió The Spirit, dedicado a un público más adulto (y ya no, como afirmó, para “cretinos de 10 años”). En una atmósfera de film noir, el protagonista era un detective dado por muerto, desprovisto de superpoderes y que sólo llevaba una máscara, única concesión del autor a sus nuevos jefes, que exigían el ahora reglamentario traje de superhéroe.
En su mejor momento, The Spirit llegaba cada domingo a 5 millones de lectores. En los años ’50 y hasta los ’70 Eisner se dedicó a dibujar manuales educativos para el ejército. Durante este largo paréntesis, comprendió que la década que le dedicó a The Spirit le había permitido desarrollar una nueva gramática visual en un género que todavía buscaba sus fronteras narrativas. Su objetivo era darle letras de nobleza a una forma a la que se le achacaba la incapacidad de escoger entre la literatura y las artes plásticas, para convertirla, al fin, en un producto “serio”.
En una de las secuencias de video que jalonan la exposición, Eisner recuerda el día que llamó al presidente de Bantam Books, “un tipo muy ocupado”, para venderle su último trabajo, y se dijo que si anunciaba por teléfono que se trataba de venderle un comic le colgaría el teléfono. “Entonces, le dije: ‘Es una novela gráfica’. El tipo dijo ‘¡Guau!’. Así que se lo llevé, lo miró, me miró a través de sus lentes y me dijo: ‘Este es un comic, llévelo a una pequeña editorial’, lo que finalmente hice... En su momento pensé haber inventado el término, pero más tarde descubrí que había un tipo que había pensado en él algunos años antes que yo”. La obra en cuestión era A Contract with God, and Other Tenement Stories (Un contrato con Dios, 1978), un libro ilustrado que apelaba a la densidad y a la complejidad de la novela a partir de una serie de cuentos temáticos. El relato combinaba ficción y autobiografía, al bucear en su juventud y el Bronx de los años ‘30. Sus globitos hacían hablar a un Dios que vivía en un tugurio de Brooklyn o a un golem devenido en jugador de béisbol. Le seguirían las novelas gráficas A Life Force (1982-1983), The Dreamer (1986) y To The Heart of the Storm (1990). Aparte de estas obras, al morir, en 2005, el autor dejó el Eisner Award, considerado el galardón norteamericano más prestigioso de la historieta.
De Mad a Asterix
El fin de la historieta entendida exclusivamente como un producto pueril no llegaría gracias a una temática más seria, sino que tendría, paradójicamente, cara de niño, la de Alfred E. Neuman. Es la mascota de la revista Mad, fundada en 1952 por Harvey Kurtzman, que aprendió a dibujar con una tiza sobre el asfalto de Brooklyn. La publicación, copada por una generación que se hizo adulta durante el fin de la Segunda Guerra Mundial, utilizaba el género asociado a lectores con acné para dar rienda suelta a una crítica social ácida, comentando la actualidad política y la cultura pop estadounidense. Kurtzman tuvo una influencia decisiva en un correligionario francés criado en Argentina y que había publicado sus primeros dibujos en Quartier Latin, la revista escolar del liceo francés de Buenos Aires: René Goscinny. El futuro padre de Asterix fue contratado como asistente en el taller neoyorquino de los creadores de Mad: Kurtzman, Willy Elder, John Severin y Jack Davis. De regreso a París, Goscinny cofundó la versión francesa de Mad: Pilote, que a su vez tendría una influencia mundial.
En tanto, en Estados Unidos, la lectura de Mad trastornaba a un adolescente criado en un hogar conservador de Pensilvania, donde mandaban un padre militar y una madre católica: Robert Crumb. El mascarón de proa del comic underground es uno de los pocos cristianos que figuran en esta exposición. Su inclusión se explica en la tapa de la revista Heeb de 2007. El autor de Fritz el gato se autorretrata en la portada en brazos de su esposa, Aline Kominsky-Crumb, una de las primeras historietistas mujeres –junto a Diane Noonin abordaron en la revista Wimmen’s Comix (1970-1991) el sexo visto desde una perspectiva femenina–. Mientras la caricatura de Robert explica que se siente “seguro en los brazos de una poderosa mujer judía”, pueblo que “por alguna razón ama a la gente sensible”, Aline responde: “No es judío, pero tiene una nariz grande, una mala postura, mala vista y puede lloriquear y ‘kvetch’ (quejarse en yiddish) mejor que yo”. Por si quedaban dudas del filosemitismo de Crumb, luce una remera que dice I love the Jews. Hoy, tras ilustrar en 1993 el Introducing Kafka de David Z. Mairowitz o la existencia anónima y ordinaria de Harvey Pekar en American Splendor (llevada al cine en 2003), Crumb termina actualmente desde su hogar en el sur de Francia una versión comic del libro del Génesis, primer capítulo de la Biblia.
¡¿Hugo Pratt tambien?!
El último tramo de la exhibición desemboca en la narración memorial norteamericana y europea. En esta última ocupa un lugar preponderante El gato del Rabino. Una entrevista a Sfar permite comprobar que el felino cabalista que protagoniza sus libros tiene una cabeza angulosa y los ojos desorbitados de sus sagas. El visitante descubre asimismo el trabajo del guionista entrerriano Jorge Zentner, que colaboró con el catalán Rubén Pellejero como ilustrador, sobre todo en El silencio de Malka (premio mejor álbum en el Festival de Angulema 1996), nueva versión del golem ambientada entre Besarabia y Entre Ríos.
El sector estadounidense se centra en el Maus de Art Spiegelman: el relato de la vida de su padre, superviviente del Holocausto, única novela gráfica ganadora del premio Pulitzer, en 1992. Otros destinos individuales indagan en la Shoah en la obra de las autoras Bernice Einsenstein (I was a child of Holocaust Survivors) o Miriam Katin (On the Radio, Eucalyptus Night o We Are On Our On).
Dentro de las renovadas y recientes miradas sobre Nueva York se distingue la de Ben Katchor con The Jew of New York (2000) o The Golem’s Swing (2001). Katchor fustiga la generación de Eisner, “obsesionada con el hecho de ser asimilados a la cultura norteamericana. Por eso, en toda la historieta, de Superman a Spirit, no hay ninguna noción de lo étnico. Todo se reduce a la norma común estadounidense. El problema contemporáneo es que la cultura judía está definida con estrechez mental de gente estudiosa del Holocausto, el sionismo o la religión. Si uno se reconoce como judío, entonces la gente lo toma a uno como un religioso o un sionista. Al no ser ni lo uno ni lo otro, paso todo mi tiempo explicando que mis centros de interés son históricos y lingüísticos. La idea de una cultura judía y de una pureza racial fue inventada por los nazis. No existe ni raza ni cultura puras”, protesta Katchor. Y al escuchar a una jubilada exclamando frente a una plancha del Corto Maltés, observando unas inscripciones en hebreo: “¡¿Hugo Pratt también era judío?!”, y la lectura del cartelito especificando que la madre del autor era judía, es difícil ocultar cierta incomodidad, algo que a veces ocurre con algunas exposiciones del MAHJ. Este museo, que suele proponer muestras eruditas y curadas con minucia –como ésta– tiene por vocación organizar eventos que plasmen “la experiencia judía” del artista, un denominador común difuso a la hora de explicar cómo y en qué el concepto es definitorio. El ejercicio de selección de temas del museo deja a veces la sensación de un censo (¡Es uno de los nuestros!) aplicado a una identidad judía, por esencia esquiva, que no se deja catalogar satisfactoriamente a partir de criterios religiosos, históricos o culturales.
A fin de cuentas, la pequeña polémica que generó el coming out de los superhéroes está ligado al actual debate en torno de las identidades multiformes, el comunitarismo, el multiculturalismo, la integración social, la competencia memorial entre víctimas; en todo caso a un tema más vasto que la de la mera cuestión judía. Es lo que sugiere la pertinencia –y el éxito– de la versión cinematográfica de X-Men de Bryan Singer, con sus humanos mutantes enfrentados ante una disyuntiva: la asimilación a una humanidad “normal” o el repliegue comunitario a partir de sus diferencias. Judíos, negros, musulmanes, militantes LGBT y una infinidad de colectivos se ven reflejados en la problemática de la lucha contra el racismo y las distintas maneras de enfrentarlo. Como bien lo explica la X-Woman Halle “Storm” Berry: “Todos nos hemos sentido en algún momento como un paria y esto, de algún modo, siempre seguirá ocurriendo. Ya seas negro, blanco o rosa, siempre te podés conectar con lo que eso implica, y por eso X-Men seduce. Todos pueden reconocerse en el hecho de ser
juzgados injustamente, especialmente cuando sos juzgado por cosas que no controlás”.
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Unos pequeños ojos grises

Autora: Julieta Rozenhauz

- Maxi, estuvimos pensando con tu padre y decidimos que tu ceremonia la hagas en el último templo que averiguamos, todos los chicos del country lo hicieron ahí ¿no?- Sí -contesté, aunque en realidad casi sin darle importancia. Estaba muy entusiasmando con el nuevo disquete de juegos especiales. - Maxi -dijo mamá- no te olvides que el jueves tienes hora con el sastre. Acuérdate también que hay que ir pensando cómo van a ser las tarjetas y los souvenir.-Si, ma, -volví a mascullar, ya un poco mas fastidiado. -No sé que pasa con este chico, Jaquee, no se interesa por nada, ni siquiera por la fiesta.-Bueno, Marta,-contestó papá- clámate. Piensa que tiene sólo 13 años.Esa noche dormí tranquilo; al día siguiente empezaba el curso de TALMUD TORA y tenía miedo de pasar vergüenza porque no sabía hablar ni leer en hebreo. Pero el esfuerzo de aprender todo junto en unos meses tendría como recompensa la fiesta y los regalos. Imaginaba y disfrutaba el tío Daniel, de la tía Perla, de los abuelos de parte de mamá... ¿Y el abuelo Jaime? Bueno, a él lo veía poco. Mamá no se cansaba de decir que era muy poco sociable y que sólo por eso no lo invitaban nunca, pero yo sabía que en el fondo les daba vergüenza su acento extraño y su vieja boina gris; además les molestaba que siempre contara de la vida de los judíos en Rusia y del campo de Rivera. Y agregando, cada dos palabras, una en yidish. Pero a mí me gustaba escucharlo. Cada viernes por la tarde, antes de salir para el country, papá iba a visitarlo y yo lo acompañaba. El siempre guardaba para mí un pedazo de una rica torta de chocolate y miel y alguna anécdota de su infancia o de su juventud. La tarde que empecé el curso mamá me vino a buscar media hora antes, ya que tenía que ir con ella a elegir la mantelería y los cubiertos de la fiesta.Los otros chicos se peleaban por leer o cantar, lo que a mi me fastidiaba bastante. Por eso solicité leer sólo en castellano y cantar lo que fuera estrictamente necesario. Papá y mamá entendían mi comportamiento y pedían que el profesor también tomara en cuenta mi cansancio. "Maxi está sobre exigido: el colegio inglés mañana y tarde; computación lunes y miércoles; francés, martes y jueves, y en su día libre, ahora tiene que ir al curso.". En esas horas de estudio hablábamos de cosas medias extrañas para mí: sionismo, identidad judía o fiestas de las que sólo había oído nombrar por algún comentario de mi abuelo Jaime. Sin embargo, los preparativos de la fiesta me entusiasmaban cada vez más: acompañar a mamá a elegir el menú, el disk-jockey, las recepcionistas, etc. Las invitaciones ya estaban listas y yo no veía el momento de repartirlas. Eran las más grandes y originales: un estadio de fútbol, yo sentado sobre una pelota con la camiseta de Boca que, al igual que las letras de la tarjeta era azul y amarilla. Así los invitaba a compartir conmigo la ceremonia de Bar Mitzva. Esa tarde, papá y mamá tuvieron una fuerte discusión: -Para qué lo vamos a invitar, si igual no va a venir comenzó a rezongar mamá.-No prejuzgues, Marta, vos sabes que Maxi es su único nieto y lo adora-replicó papá. -Bueno -contestó mamá- pero acordare que vamos a tirar 110 dólares del cubierto.-¡Basta, Marta! En cuanto pueda voy a ir con Maxi a llevarle la invitación. Sólo tuvo tiempo de acompañarme a lo de mi abuelo dos semanas antes de la fiesta. Ese día, el viaje resultó más largo que de costumbre. No sabía muy bien por qué, pero intuía que mi abuelo se iba a alegrar mucho con la noticia. Nos recibió con un enorme vaso de café con leche y su deliciosa torta. Cuando papá nos dejó solos, con la excusa de ir a comprar cigarrillos, le entregué la invitación. El la leyó con atención, y aunque de entrada pareció no gustarle demasiado, pronto me abrazó emocionado. Era la primera vez que lo veía tan feliz. Antes de pedirme que le cantara algo de la ceremonia colocó la tarjeta en la repisa del comedor. Cantamos el Lejá Dodi del Kabalat Shabat (que era, de todas, la que mejor me salía). Casi cuando terminamos de cantar regresó papá y mi abuelo lo abrazó como nunca lo había hecho. Yo, quizás un poco celoso me acoplé, y así nos quedamos un largo rato los tres juntos. La semana anterior al Bar Mitzva hubo una reunión de padres. Cuando le avisé a mi papá, me dijo que justo tenía una reunión de la comisión del country y que le entregara la notita a mamá. Mamá me contestó que a esa hora tenía que ir a buscar la nave espacial con la que yo entraría al salón, pero que ya pasaría por el después por el templo a averiguar de que se trataba. Por fin llegó el día de mi Bar Mitzva. Los nervios me invadían. Mamá era la mas linda de todas las mujeres del templo, y papá, el mas elegante de los hombres. El templo estaba repleto. En el fondo estaba sentado mi abuelo Jaime, con una hermosa kipá dorada. Estaba realmente emocionado. Asentía con la cabeza cada párrafo de la lectura y cantaba todas las canciones de memoria. No sé porque yo lo miraba todo el tiempo. Me tranquilizaba saber que él seguía toda mi ceremonia al pie de la letra. Realmente, todo resultó estupendo, hasta las canciones habían sonado dulces y afinadas. Al concluir la lectura de la Torá vendría el rabino. Para mi sorpresa y la de mis padres, el rabino solicitó que cada pareja de papás subieran a la bimá para bendecir a sus hijos y darles el regalo que con tanto amor habían preparado. Tengo que aceptar que aunque papá y mamá trataron de disimular, no se borraba de sus rostros una mueca de nervios y asombro. Más aún cuando el resto de los papás comenzó a cantar; en ese momento creí que mamá nunca dejaría de pisar a papá, que ni siquiera se esforzaba por mover los labios y disimular. Debo decir que yo también me sentía muy incómodo. Aquella canción resultó interminable, pero la situación apenas había comenzado... El rabino solicitó a los padres que cubrieran a sus hijos para bendecirlos, como era costumbre en el templo. Los otros dos chicos enseguida fueron abrazados y cubiertos por los talitim de sus papás. Emocionados, ellos esperaban expectantes para comenzar con la brajá. Mi papá no usaba talit y, ante la desesperación de mi mamá, yo esperaba impotente... Les puedo jurar que me encontraba hundido entre la vergüenza y la tristeza, sin definirme por gritar o ponerme a llorar. ¿Cuánto tiempo más iba a transcurrir hasta que nadie hiciera absolutamente nada? ¿Por qué mis padres no sabían nada de mi ceremonia y las costumbres de ese templo que era el que "cuidadosamente habían elegido para mí? El tiempo seguía corriendo interminablemente y en mi desesperación unos pequeños ojos grises iluminaron mi cara. Era mi abuelo Jaime. Lentamente se acercaba a la bimá con una sonrisa tranquilizadora. Entre tantos nervios no lo vi levantarse. Por algún motivo me alegró y me calmó que estuviera tan cerca de mí. Para sorpresa de todos sacó de su bolsillo del traje una especie de sobre de terciopelo verde un poco raído por el tiempo. Abrió el cierre y cuidadosamente extrajo un talit de color azul tan intenso como el cielo y un blanco puro parecido a las nubes y a su barba de algodón. Se lo tendió a mi papá diciendo: -Te lo olvidaste en casa.... hace algunos años... Papá lo recibió con los ojos llenos de lágrimas, sin poder pronunciar palabra. Sólo atinó a besarle las manos y abrazarlo muy fuerte. Mi abuelo se acercó a mi mamá y a mí con increíble ternura y nos hundió en el calor de su abrazo. Después recitó con los ojos cerrados y una dulzura indescriptible: "Shejeianu ve kimanu ve iguianu la zman a ze". Creo que le dijo en voz baja, pero como el silencio más absoluto reinaba en el templo, sonó más fuerte de lo que parecía y toda la gente repitió a coro; Amén. Luego volvió lentamente a sentarse en su lugar. El sobre de terciopelo verde tenía bordado un Maguen David dorado y 4 nombres. Mi papá me dijo al oído, con una voz conmovida y temblorosa, que nunca antes le había escuchado: -Este sobre perteneció a tu tátara tabuelo León, a tu bisabuelo Micha, a tu abuelo Jaime y a mí. Hoy sos vos el que lo recibís. Ahora sólo nos falta grabar tu nombre, Maxi. El talit debe acompañar al judío durante toda su vida y después de ella. En cambio, este sobre, para guardarlo, pasa de generación en generación y es el símbolo de la tradición en nuestra familia. En ése momento empecé a entender qué es el Bar Mitzva, el significado de la palabra continuidad.... A medida que papá, cada vez más seguro, como si poco a poco se acordara de un idioma que alguna vez había conocido y comprendido, me cubría con el talit y me bendecía, por mi cabeza pasaban en imágenes las clases de preparación en las que nos contaba acerca de la alegría del Bar Mitzva en cada generación; la posibilidad de convertirnos en un eslabón del pueblo; la de ser protagonistas de nuestra propia historia; la de poder recrear, innovar, cambiar, mantener cada parte de nuestro ser y de nuestro judaísmo. Aún con más intensidad escuchaba la voz de mi abuelo Jaime que me contaba como festejaban Pesaj en su casa de Rusia y finalmente... de todas las puertas que se abren cuando uno descubre quién es realmente y porqué. Todo el mundo recalcó que realmente ese no había sido un "Bar" sino una verdadera muestra de MITZVA.

viernes, 4 de enero de 2008

Con respecto al cambio de horario

Pregunta enviada por un miembro de la congregación: Es fascinante el mundo liturgico y como esta todo estipulado. Como es el tema del Shema ¿ hay un horario para recitarlo ? no debe hacerse dentro del servicio? No hacerlo dentro del servicio no es una falta ??

Respuesta: Gracias por tu pregunta! Te voy a contestar en sentido un poco más amplio a tu pregunta, ya que supongo que te puede interesar el tema.

Por supuesto, Kriat Shemá (lectura del Shemá Israel) tiene su horario atado al ciclo diario del sol, tanto para shajarit como para arvit (sobre esto estuvimos estudiando justamente en dos de los encuentros de Tzé Ulmad este año).

Lo mejor siempre es hacer arvit completo (con Shemá y Amidá) luego del horario de “Tzet hakojavim” (es decir, cuando salen las estrellas, que hoy será a las 21:39 hs), ya que la obligación de decir el Shemá por la noche es hacerlo luego de dicho horario y hasta “Jatzot” (o sea medianoche… pero ojo!! No las 12 de la noche de nuestros relojes sino una medianoche relativa a la cantidad de horas nocturnas que hubiese dicho día. Por eso, la medianoche relativa de la noche del sábado al domingo no es a las 0 hs, sino… a la 1:58 del domingo!!!!!!!).

Sin embargo, la halajá permite hacer arvit antes de la hora de “Tzet hakojavim”, e incluso es una mitzvá “midehoraita” (es decir, de la Torá) recibir el Shabat antes de su horario, ya que es como “alargar el día, darle más kavod” (por eso se dice que uno no debería estar apurado porque termine Shabat ni comenzarlo justo en su horario, sino tratar de iniciarlo algo antes y terminarlo más tarde de la hora de motzaei Shabat!!!!!!!). Ojo, que también hay horarios mínimos para empezar y máximos para terminar, que se los denomina Peleg haminjá y el mencionado Jatzot (esta semana, a las 19:40 del viernes y la 1:58 del domingo respectivamente).

Pero la contradicción es que si uno recibe al Shabat antes de la hora de Tzet hakojavim, cumpliendo con una mitzvá, no está cumpliendo con otra mitzvá de decir el Shemá por la noche. Por eso la halajá prescribe para estos casos volver a leer el Shemá por la noche, y por eso repartiremos copias del Shemá para aquellos que no tengan sidur en sus casas, alentando a que cada uno lo lea al volver del Templo.

Y te preguntarás por qué la halajá contempla estas situaciones y no estipula, directamente, que haya que respetar el horario de tzet hakojavim para evitar la contradicción mencionada?… y la respuesta es que si comenzáramos el servicio a las 21:39 y terminaríamos a las 22:50, mas allá de las complicaciones para los adultos, no habría ningún chico despierto para vivir el Shabat en su casa, con las zemirot y vivencias que implica!!!!!!

(Por si te interesa, en realidad, e hilando fino, es recomendable no rezar arvit entre “Peleg haminjá” y “Shkiat hajamá”, o sea entre las 19:40 y las 21:10, que es cuando comienza a anochecer. O sea que convendría hacerlo antes o después, pero como siempre, es a priori, siendo que a posteriori se puede hacer, que será nuestro caso).

Dos aclaraciones: Todos los horarios que te puse son tomando como referencia este Shabat del 4/1/08. Y ojo que esto que te escribí es Halajá lemaasé, es decir que es aceptada por todo el mundo judío, o sea, no es una “visión conservadora”….

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Historia del jasidismo

QUE ES EL JASIDISMO?
La palabra hebrea "Jasid" significa "piadoso", y se utiliza en las fuentes clásicas del judaísmo para designar a aquella persona cuya devoción espiritual va más allá de los requerimientos técnicos de las leyes religiosas judías. El término llegó a utilizarse para designar a los movimientos religiosos judíos de Europa del este. Muchos de los conceptos jasídicos básicos se basan en los trabajos fundamentales de la Cábala como son el Zohar y los comentarios del Ari (Rabí Yitzjak Luria de Safed: 1534 - 1572). Aunque un pequeño grupo se ocupaba de estudiar la Cábala, el Jasidismo se convirtío en uno de los mayores movimientos de masas llegando sus enseñanzas a muchas comunidades.
En muchos aspectos el Jasidismo es una extensión natural de la Cábala, pero con una diferencia importante. Mientras la Cábala conduce al hombre hacia D-os, el Jasidismo trajo a D-os hacia el hombre, la Cábala le ofrece al iniciado una visión de los mundos superiores, con sus lugares sagrados, ángeles, emanaciones, recipientes y luminarias. El Jasidismo desde el otro punto de vista, hizo totalmente lo opuesto al traer el dominio celestial aquí abajo en la tierra para el hombre, mostrándole el tipo de vida y enseñándole la devoción necesaria a lo que se predica. La lección bíblica "Conócelo en todos tus caminos" (Proverbios 3:6), llego a ser la frase clave en el mundo jasídico.
Antes del surgimiento del Jasidismo se le daba mayor importancia a la idea de la trascendencia de D-os, quien se le consideraba remoto y de único acceso sólo a traves de gran dificultad. Si una persona deseaba ganar un grado de proximidad a D-os, sólo podía hacerlo a través del ayuno y la mortificación autoimpuesta, así como la total separación de todo lo que representara este mundo mundano. Este aspecto era muy observado sobre todo en las antiguas enseñanzas de la Cábala y los individuos que estaban en capacidad de llevarlo a cabo eran realmente muy pocos.
Jasidut por otro lado, enfatiza el otro aspecto, el de la proximidad de D-os. Este concepto se manifiesta una y otra vez en el pensamiento jasídico expresado en la idea que D-os llena toda la creación y colma plenamente todas las cosas. Una y otra vez se recuerda la máxima: "Toda la tierra está llena de Su Gloria", y "El llena todos los mundos". Así es que si D-os está tan próximo, entonces es fácil acceder a El y la única condición necesaria es un sincero sentimiento de hacerlo como expresa la oración "D-os está cerca de todo aquél que lo llama, de todo aquél que lo invoca en verdad" (Salmos 145:18).
Se concluye así que el camino a D-os está disponible a todos, inclusive el más bajo de los hombres. Lo que se exige es que la persona realmente desee un acercamiento a D-os "con todo su corazón" y que por consiguiente haga lo mejor posible para servirlo. No hay lugar tan degradado en la tierra donde D-os no pueda ser allí encontrado, así como tampoco hay persona tan degradada en la que no se encuentre una chispa de la verdad. Todo lo que tiene que hacer esta persona es dirigirse a D-os con un corazón sincero para "subir la escalera de Jacob a las mayores alturas".
Los maestros jasídicos percibieron que tanto el bien como el mal pueden ser por doquier encontrados. Inclusive la observancia estricta que se lleva a cabo con algún motivo ulterior, contiene un elemento de maldad en sí misma aunque parezca que se la practica con fines buenos. La sinceridad absoluta, por otro lado, es de importancia primordial para alcanzar a D-os y esto está al alcance de todos.
El Baal Shem Tov y sus seguidores se opusieron a la idea de la observancia estricta, pero al mismo tiempo predicaron la adherencia absoluta a los códigos. Todavía prevalecía la idea que si una persona era sincera en su creencia en D-os y Torá, los detalles quedaban en el trasfondo. Si se consideraba que la observancia estricta era muy importante en el sentido de acercarse a D-os, entonces el Jasid era estricto, pero en muchos otros casos la actitud era un poco más suave en lo que respecta a esta observancia. De nuevo el énfasis se colocaba en el servicio a D-os a través de Su Ley y no sólamente observando las leyes por sí mismas.
Otra enseñanza fundamental es que inclusive el acto más mundano puede ser elevado al nivel de servicio, aunque esto no era una idea original del Jasidut ya que está inclusive mencionado en el "Shulján Aruj" -La Mesa Puesta- que es un código de leyes judías fundamental elaborado algunas centurias antes.

FONDO HISTORICO DEL JASIDISMO:
El Jasidismo es un movimiento místico en el Judaísmo que apareció en la primeras décadas del siglo 18 en Europa del este. El fundador del movimiento fué Rabí Israel Baal Shem Tov (1698-1760). Rabí Israel fué llamado el Baal Shem Tov -el Maestro del Buen Nombre- para demostrar que él era uno de aquellos que sabían emplear el Nombre Divino con fines místicos. El Baal Shem Tov trajo a la vida un movimiento que iria a cambiar radicalmente la actitud religiosa en Europa del este en los próximos doscientos años y que, eventualmente se extendería por todo el mundo. La catástrofe de la Segunda Guerra Mundial llevó a una disminución de la importancia del Jasidismo en Europa del este, pero en la actualidad el movimiento ha cobrado nuevas fuerzas y centros importantes se encuentran en Norteamérica e Israel. Ciudades importantes como Londres y París tienen grupos jasídicos en sus propias comunidades con sus escuelas, sinagogas y dirigentes. También hay Jasidim en el norte y el sur de Africa, América del Sur y Australia.

La tradición mística en el Judaísmo:
De manera general, el Judaísmo está basado en dos tradiciones, la escrita que se encuentra en el Antiguo Testamento -Pentateuco- y la llamada tradición oral. La tradición oral puede dividirse a su vez en la parte revelada de la Torá denominada Talmud y la parte secreta, de conocimiento místico llamada Cábala. La tradición oral debe ser vista como una explicación complementaria de temas o materias que se tratan de manera breve en la enseñanza escrita. La Cábala y el cuerpo de enseñanzas místicas se ocupan del destino del hombre, exégesis mística de la Torá y reflexiones sobre la estructura del universo. Se pudiera decir en este último aspecto que se da mayor énfasis al pensamiento filósófico que a las discusiones legales del Talmud. La Cábala consiste a su vez de varias partes, estas son la teórica y la práctica.
La parte práctica de la Cábala trata sobre el misticismo aplicado, desde la quiromancia hasta la ejecución de milagros. Debido a este lenguaje, terminología y en particular sus abstracciones, la Cábala no es accesible a cualquier persona, se la ha transmitido de maestro a estudiante como una tradición. Sólo el alumno elegido por su capacidad recibe la instrucción cabalística, éste debe haber demostrado un nivel de madurez espiritual tal que su maestro se sienta seguro en transmitirle el conocimiento secreto ya que él siente que este conocimiento le servirá para bien y no le representará peligro para sí ni para otros. Si una persona no ha llegado al nivel espiritual adecuado, la Cábala puede ejercer en ella un efecto pernicioso que lo puede conducir a herejía. No es de sorprenderse entonces que sólo muy pocos adeptos hayan tenido acceso a esta enseñanza.
En la Edad Media existieron cabalistas en Alemania, Norte de Francia y en particular en España. Luego de la persecución de la Inquisición Española aquellos que no sucumbieron a ella huyeron. Algunos llegaron a Europa del este y continuaron la tradición allí. De acuerdo con la tradición jasídica, uno de sus descendientes, Rabí Eliah, llegó a establecerse en Worms (1590) en las cercanías de Cracovia. Unos 30 años después Rabí Eliah fundó un grupo de místicos allí con la intención de enseñar Cábala. Los miembros de la sociedad de Rabí Eliah eran conocidos como los "Tzadikim Nistarim" - Justos Ocultos - quienes tenían que permanecer ocultos debido a su misión secreta y la posible oposición que pudieran encontrar, así muchas veces pretendían ser artesanos itinerantes. Otra razón por la que eran llamados ocultos es la doctrina mística que dice que siempre deben existir 36 Tzadikim en la tierra para que el mundo pueda continuar existiendo, pero ninguno de ellos puede saber quién de los restantes pertenece a este grupo, por esto entonces la condición de ocultos. De esta manera también se favorece el mejor contacto con la gente sencilla que en muchos casos carecían de la más mínima instrucción judáica.
Además de traer los conocimientos de la Cábala a los estudiantes elegidos, tenían también como misión dar apoyo espiritual y material a la población judía. De acuerdo con la tradición jasídica, esta sociedad tiene un número de sucesores después de Rabí Eliah y el cuarto de ellos fué Rabí Israel Baal Shem Tov, quien trajo al conocimiento del resto de Europa la doctrina para compartirla con las masas judías. Lo más importante en este movimiento fué que reveló la antiguedad de la corriente mística ya existente en la sociedad judía, con sus propias instituciones.

La situación de la judeidad de Europa del este en el Siglo 17:
Escenario del surgimiento del Jasidismo
En el Siglo 17: Masacres y Pogroms: en 1648 los cosacos ejecutan masacres dirigidos por Bogdan Chmielnicki llegando a asesinar a miles de judíos en Ucrania y Polonia -casi la mitad de la población- además de devastar cientos de comunidades judías. Además de las matanzas, las comunidades judías empobrecidas tenian que vérselas con impuestos excesivos, apoyo a viudas, huérfanos y enfermos, además de las amenazas de los bandidos y el clero católico.
Luego de 1654 los polacos masacraron a más judíos quienes eran acusados de estar en alianza con los suecos durante la invación sueca a Polonia. Estos eventos fueron seguidos por pogroms instigados por la Iglesia.
En 1768 las revueltas de campesinos rusos produjeron mayores saqueos que llevaron a la muerte a más judíos polacos.
El Jasidismo no apareció sin embargo así de la nada. Un gran número de factores socio-económicos son causa directa de su surgimiento. Bajo la luz de estos aspectos la oposición llevada a cabo por los Mitnagdim (literalmente "oponentes") es mejor comprensible. Europa del este pasa a tener un lugar de importancia como centro talmúdico y la situación general de su judeidad.

El papel de las academías talmúdicas en Europa del este
Desde que existe la Diáspora han existido a su vez centros talmúdicos prácticamente en todas partes del mundo, con figuras importantes en la dirección de esas escuelas. Hubo tiempos y lugares en los cuales cualquier estudiante tenía acceso a una escuela financiada por los miembros más ricos de la comunidad, donde los estudios eran por lo general gratis. En la Edad Media en Europa, estas escuelas se encontraban generalmente en España, Francia y en la cuenca del Rhin. Hasta el siglo 15 los judíos polacos dependieron de los grandes centros judíos ubicados en Alemania donde se encontraban sus líderes espirituales. Luego, muchos grupos de refugiados se establecieron en Europa del este, procedentes de Alemania, Austria, la actual Suiza y España. Desde esa época las academias talmúdicas crecieron más o menos con algunas dificultades, pero muy fuertemente el crecimiento fué promovido por la invención de la imprenta. Generaciones de líderes religiosos y sabios se sucedieron y mucha gente estudió el Talmud. La meta de la educación completa de un niño estaba enfocada en el conocimiento del Talmud. Un niño atendía el Jeder -la escuela primaria judía- a partir de los tres años de edad y allí, aprendía el alfabeto hebreo. Más tarde en su formación y si el joven demostraba tener capacidad para ello, recibía entonces formación superior en una Yeshivá - escuela talmúdica. En muchos casos parejas jóvenes de recién casados eran mantenidos por los padres de la esposa para así permitir al yerno continuar con sus estudios.
El Judaísmo le da mucha importancia al estudio y aprendizaje de los fundamentos religiosos, rutina de estudio que ocupa muchas horas del día y la noche si es posible como uno de los más importantes ideales. Pero no todos tenían la disposición de llevar a cabo tales exigencias y no todos eran lo suficientemente calificados o no tenían el tiempo necesario para cumplir con las tareas que eran mucho más exigentes para los muchachos que para las niñas. Cuando alguien provenía de una familia de escasos recursos, tenía pocas posibilidades de someterse a sendo pensum de estudio debido a que tenía que ayudar económicamente a su propia familia. Esto último llevo a un notorio contraste entre el Talmid Jajam -el sabio- y el Am Haaretz -el simple-, aunque el hombre simple no era completamente ignorante, pero no pertenecía a la casta de los académicos, era más bien considerado como una persona de muy bajo rango quien no había conseguido lograr los ideales primarios religiosos del estudio. El hecho que la economía era la causa responsable, más que otra cosa sobre esta situación del hombre simple, no le importaba mucho a los académicos.

Pobreza, persecuciones y falso mesianísmo
La patética situación económica en Europa del este era causada por las numerosas guerras y pogroms. Al mismo tiempo los judíos eran considerados como extranjeros y así hostigados por las dos poblaciones donde ellos vivían y que estuvieran en conflicto. Una guerra llevaba a un pogrom; los judíos perdieron sus hogares y sus pertenencias y tenían mucha suerte si podían escapar con sus familias con vida. La Guerra de los Treinta Años, por ejemplo, se prolongó hasta 1648. Luego de esta guerra la ruptura entre Polonia y Suecia no consideró proteger a los judíos que sufrieron en ambos frentes. Al mismo tiempo eran perseguidos por los cosacos liderizados por Bogdan Chmielnicki, quien arrasó 300 comunidades judías. De acuerdo con algunas estimaciones, más de 250.000 judíos murieron entre 1648 y 1658 víctimas de las persecuciones y las guerras.

Esta no era la situación ideal para proveer una educación compleja, extensiva y costosa como era la escuela talmúdica. La situación de los judíos empeoraba debido al entorno no judío que los acusaba de sacrificios de sangre. Esta historia circuló entre la población polaca y rusa, quienes creían que los judíos habían matado a un niño no judío para utilizar su sangre en la elaboración del pan de la pascua. Estas acusaciones originaron muchos juicios y persecuciones. Además de la miseria material, los judíos estaban en un estado espiritual deplorable. Esto se debía a su vez al surgimiento de algunos movimientos mesiánicos quienes dividieron a los judíos en seguidores y oponentes dando como resultado muchas tensiones internas. El mesianismo no apareció tampoco de la nada y sin razón de ser. El Judaísmo se caracteriza por una fuerte expectación del Mesías que en épocas de crisis ha llevado al surgimiento de varios movimientos. La legitimación del movimiento mesiánico en el Siglo 17 era basada sobre una predicción en el Zohar -obra clásica de la Cábala-, en la cual se decía que el año 1648 sería uno de gran tumulto en el mundo. El gran número de desastres que se mencionan en esta predicción ocurrieron realmente, pero muchas personas tenían la opinión, que lo que se significaba era el advenimiento del Mesías en ese mismo año. Un movimiento mesiánico surgió entonces bajo el liderazgo del académico Shabbattai Tsvi (1626-1676), quien terminó su carrera al convertirse al Islam. El proclamó que los pogroms eran los dolores de parto del período mesiánico y se declaró a sí mismo como el Mesías.
Otro pseudomesías, Jacob Frank, se convirtió al Catolicismo. Shabbattai Tsvi y Jacob Frank crearon inquietud no solo entre la población comun judía, sino también entre los académicos. A pesar que Frank se orgullecía de ser ignorante y que por esa misma razón, había sido escogido -un motivo que dice mucho sobre la situación de deprivación de los ignorantes-. Shabbattai Tsvi estaba familiarizado con la Cábala y llevó una vida de ermitaño en celibato, lo que es inusual en el Judaísmo. El dedicaba su rutina semanal a largos períodos de ayuno y abstinencia. En contraste a Frank, quien predicaba a sus seguidores a realizar orgías. Luego que Frank abandonó al Judaísmo, vino entonces la reacción de los seguidores de dudar sobre la Cábala y su doctrina. Mucho después, cuando surgió el Jasidismo, el movimiento y sus líderes cabalísticos eran objeto de sospechas de ser la continuación del mesianismo fracasado. Esta impresión era reforzada por el hecho que un Jasidim había venido de una sociedad secreta constituida por místicos.

La elevación social del ignorante
Las dificultades que vivieron los judíos de Europa del este no eran sólamente causadas por la posición que ocupaban en el medio de poblaciones no judías, la relación entre ellos mismos estaban lejos del ideal. Los académicos consideraban a los menos instruidos con desprecio. Esto llevó a divisiones de la sociedad judaica en dos grupos; académicos e ignorantes. Aunque quizá este contraste no debe considerarse como una barrera infranqueable, ya que un hombre sin instrucción pero con recursos podía tener acceso a la educación para sí y para sus hijos o tratar de casar a alguna hija con un académico, pero no se puede decir que los académicos motivaban a los no instruidos para seguir los ideales religiosos. Tampoco la situación material de aquel entonces era un aliciente para estimular la educación de niños pequeños, sobre todo en un tiempo de pogroms. Muchos judíos buscaron refugio en las ciudades que llegaron a concentrar mucha población que comenzó a sufrir el desempleo que se desarrollaba rápidamente.
En este escenario ya descrito, aparece la figura del Baal Shem Tov, fundador del Jasidismo. El Baal Shem Tov deseaba realmente mejorar la situación de los judíos, les inculcó la idea de aprender un oficio o de practicar la agricultura. Los místicos de esta sociedad fijaron el ejemplo practicando oficios artesanales ellos mismos. El Baal Shem Tov también predicó una nueva enseñanza que enfatiza la importancia del ignorante. El trató de inculcarle al hombre simple una nueva consciencia de si mismo, utilizando citas de la literatura rabínica. El demostró que el hombre simple está destinado a ocupar un lugar por si mismo en la religión judía y que no es simplemente un desperdicio.

Rabí ISRAEL BA'AL SHEM TOV (1700 - 1760):
Su nombre Rabí Israel ben Eliezer, Ba'al Shem Tov significa "Maestro del Buen Nombre" con el que se distinguió de los otros "maestros del nombre divino" utilizado por algunos con fines mágicos obscuros. Muchos aspectos biográficos sobre él han tenido que basarse en las leyendas y tradiciones que lo envolvieron.
Han habido sólo unos pocos movimientos en el Judaísmo asociados con un único individuo. La única posible excepción a esto es el Jasidismo e inclusive hasta nuestros días, muchos adherentes lo llaman "El Camino del Santo Baal Shem". El hombre y el movimiento están tan entretejidos, que no se puede nombrar al uno sin hacer mención al otro.
El Baal Shem Tov es un enigma para los estudiosos en la época moderna así como para los académicos tradicionales. Desafortunadamente, muchos modernistas han malinterpretado sus enseñanzas haciéndo del Baal Shem Tov el precursor del movimiento reformista que tanto él mismo como su discípulos precisamente combatieron. Mucho del pensamiento jasídico está contenido en sus tradiciones orales, y al menos que uno viva entre jasidim, es difícil entender los detalles de sus enseñanzas. Para sus seguidores el maestro era conocido además como el Baal Shem Tov -Maestro del Buen Nombre- quizá también frecuentemente como el Baal Shem Tov HaKadosh -Sagrado Maestro del Buen Nombre- y su lugar en la tradición oral judía es muy bien definido.
El Baal Shem Tov no trató de innovar cualquier cosa que no existiera previamente en el Judaísmo, y él mismo no era ciertamente un reformista. Lo que él hizo fué hacer énfasis en muchas áreas del Judaísmo que para la época se habían descuidado, y así haciéndolo, inspiró una nueva vida al Judaísmo tradicional. Es bien sabido que los seguidores del Baal Shem Tov en la actualidad son representados por los judíos ultraortodoxos. Esta ortodoxia estaba contenida en su mismísimo sistema de pensamiento.
Quién era el Baal Shem Tov? Qué tipo de persona era? Desafortunadamente como es el caso de muchos líderes judíos, se sabe realmente muy poco en la actualidad sobre él. Existen muchas historias y leyendas, pero en la mayor parte del tiempo él aparece como un personaje nebuloso, completamente imbuido en sus enseñanzas. Esto era nuevamente típico de la mejor tradición judía -la enseñanza de un líder eran considerada mucho más importantes que su personalidad misma. Otra cosa es cierta sin embargo, que el Baal Shem Tov ha sido uno de los grandes genios religiosos de todos los tiempos. Tanto de los mismos comentarios de sus discípulos como por las enseñanzas que dejó a la posteridad, podemos ver que el Baal Shem Tov era una mente brillante, y que aunque hubiera deseado ser el líder académico de su época, prefirió de todos modos encargarse de elevar y probar el alma del hombre común.
Nació el 18 de Elul del año 5458 (27 de Agosto de 1700) en la población de Okop en Ucrania, se dice de él que fue el hijo de un Tzadik Nistar llamado Rabí Eliezer, del cual no se sabe mucho. La madre murío en el parto. Cuando tenía 5 años murió su padre también. Es de notar que antes de su muerte, el padre del Baal Shem Tov le encomendó a su hijo: "Quiero que sepas hijo mio, Israel, que D-os el Todopoderoso está siempre contigo. Nunca temas cosa alguna o a alguién a excepción de tu Padre Celestial. Siempre recuerda amar a cada judío sin distinción alguna, sea como quiera que él sea, desde lo más profundo de tu corazón y con toda la pasión de tu alma". Este testamento espiritual tiene mucho significado según la tradición jasídica ya que las doctrinas más importantes de este movimiento están basadas en la actitud de sus miembros hacia el hombre común y la visión de la omnipresencia de D-os. Adoptado por la comunidad, el joven Israel recibió una educación que era común en las comunidades judías de su tiempo, muy probablemente aprendió a leer hebreo a la edad de 4 años, a traducir la Biblia de su original a la edad de 5, a comenzar el estudio del Talmud a los 8 o 9 años de edad.
Para el tiempo que entra en la adolescencia se podría esperar que tuviera un conocimiento vasto en Biblia y Talmud. Pero existía un aspecto que lo hacía diferente del estudiante promedio. Sintiendo un fuerte vínculo con D-os el joven Israel se retira a los bosques a meditar, pasando horas en soledad. La tradición jasídica cuenta que en una de esas caminatas se encontró con un hombre envuelto en su Talit (manto ritual) y con sus Tefilin (Filacterias) en un claro del bosque. El joven Israel quedó muy impresionado por la plegaria del desconocido quién se fijó en él al terminar su rezo y le preguntó quién era. Israel se presentó como el hijo de Rabí Eliezer y permaneció con él. Este desconocido resultó ser un miembro de una sociedad secreta de místicos, quién llevó al joven Israel a que conociera a otro Tzadik Nistar llamado Rabi Meir con quien se quedó cuatro años. Estos desconocidos de esa sociedad secreta pretendían ante el mundo ser gente muy sencilla o ignorante quienes trabajaban durante el día y estudiaban durante la noche. En su juventud Israel tomó conciencia que D-os se encontraba en todos los caminos de la vida. A la edad de 14 años, Israel llega a ser miembro activo de la sociedad secreta y así participa de sus actividades.
Por esa época cesa la responsabilidad de la comunidad en su tutela. El Baal Shem Tov fue un estudiante humilde que se ganaba su propio sustento trabajando como asistente de maestro, llevando a los niños al colegio y acompañándolos de nuevo a sus hogares, enseñándoles salmos y plegarias. Durante las noches estudiaba Cábala. Su siguiente trabajo lo desempeño como cuidador de la sinagoga donde tenía como tarea limpiar y arreglar los libros, allí también estudiaba en horas de la noche cuando la sinagoga estaba vacía, volcando su atención sobre los tomos del Talmud, Midrash y Ley Judaica hasta que alcanzó un respetado nivel de conocimientos en esas áreas, cuando debemos considerar especialmente, que el Baal Shem Tov no tuvo un maestro. Este nivel de conocimientos fué comprobado mucho después por sus discípulos y se manifiesta así mismo ya en sus primeras enseñanzas. Por alguna razón el joven Israel mantuvo sus estudios en secreto mientras la gente en la comunidad lo consideraban un ignorante. Pero poco a poco y paso a paso, el futuro lider de millones se iniciaba en los misterios de la Cábala y ganaba así un profundo conocimiento y maestría sobre esta disciplina difícil. Mucho era también llevado a cabo con plegaria y devoción y eventualmente, un destino brillante le esperaba.
Desde Okop, Israel se dirigió a Brody donde consiguió trabajo como maestro. Cultivó amistad con Rabí Ephraim de Brody quien percibió el potencial del joven Israel. Antes de su muerte Rabí Ephraim le prometió su hija Hannah como esposa. Su cuñado, Rabí Gershon, estaba convencido que Israel era un ignorante y le sugirió que se fuera de la localidad. El Baal Shem Tov se dirigió entonces a una villa muy lejana en los montes cárpatos, manteniendo a su familia como colector de arcilla y prosiguiendo sus estudios en las noches, por un tiempo sirvió como Shojet (faenador ritual) y maestro en Koslovitz. Sus conocimientos en hierbas medicinales le dieron con el tiempo la reputación de "ba'al shem." Cuando empezó a practicar sus curaciones, empezó también a predicar sus enseñanzas religiosas. La leyenda jasidica habla que el Baal Shem Tov reveló públicamente su misión a la edad de 36 años. Esto significó amplia aceptación como autoridad religiosa. El propagó sus enseñanzas de modo efectivo utilizando historias sencillas y parábolas que eran muy bien aceptadas por las masas judías. Tiempo después regresa a Brody y le revela a Rabí Gershon su verdadera naturaleza.
En Lag BaOmer, 5584 (22 de Mayo de 1734) Rabí Israel le anuncia a su yerno que el tiempo ha llegado para cumplir con su revelación al mundo. Se estableció en Talust por un tiempo y gano fama como hombre santo muy rápidamente, siendo muchos los que venían a visitarle. De este pueblo se dirigió a Medzeboz en Ucrania, donde vivió el resto de su vida.
Fué en Medzeboz que sus enseñanzas empezaron a propagarse y fué allí donde comenzó a ganar discípulos. El Baal Shem Tov no atrajo únicamente al hombre sencillo, entre sus discípulos se encontraban hombres que eran considerados las mayores luminarias rabínicas de Europa. Desafortunadamente no existe mucho material biográfico sobre esta época pero la controversia sobre su persona también comenzó a extenderse con el movimiento opositor de los Mitnagdim. Este movimiento no tuvo mucha fuerza sino despues de la muerte del Baal Shem Tov, cuando recibió refuerzos también del movimiento oponente "Haskalá" (Iluminación).
Mucho después de la época del primer rechazo, Rabí Gershon pasó a ser uno de los seguidores más importantes del Baal Shem Tov, llevando el Jasidismo a la Tierra Santa. Así encontramos que los jasidim de Jerusalem hoy en día son descendientes en parte del grupo jasídico que creció en torno a Rabí Gershon.
Según tradición jasídica, el Baal Shem Tov no adquirió sus conocimientos por medios naturales sólamente. Hasta sus 26 años de edad estudió el Talmud y la Cábala. Luego de esta etapa, estudió durante 10 años en forma sobrenatural teniendo como mentor al profeta del Antiguo Testamento Ajiá de Siló. Luego, en 1734, el Baal Shem Tov dió a conocer sus doctrinas y diseminó así el Jasidismo por un período de 26 años más.
En Shavuot de 5520 (23 de Mayo de 1760 y ya convertido en una leyenda, muere el Baal Shem Tov, dejando como sucesor a su amigo y discípulo Rabí Dov Ber de Mezerich. Rabí Dov Ber diseminó el Jasidismo hasta Lituania, que era para aquel entonces el centro del Talmudismo. Finalmente, el Jasidismo asumió tales proporciones que hacia el siglo 19 la judeidad de Europa del Este consistió principalmente de jasidim. En la actualidad, forma lo que se conoce como el núcleo de la ortodoxia.

LOS OPONENTES "MITNAGDIM":
Sólo se puede entender la posición del Jasidismo en el Judaísmo moderno si se conoce su desarrollo y qué oposición encontró en este proceso. Inclusive hoy en día existen dos tendencias en el Judaísmo que recuerdan al Jasidismo original y sus oponentes, los "Mitnagdim". Las comunidades de este segundo movimiento sin embargo, son generalmente mucho más pequeñas que las de los Jasidim, pero el conflicto entre los dos grupos es poderosamente significante. Según las diferencias de los dos movimientos, se pueden encontrar discrepancias en el modo de vida, cada una con sus características formas de organización. Sus diferencias pueden ser explicada en los siguientes dos puntos: 1) conflictos a nivel teológico y; 2) conflicto en el nivel de la estructura social.
1) Conflicto a nivel teológico: El punto más importante de discrepancia tiene que ver con la interpretación de la doctrina cabalística. Todo tipo de diferencias entre Jasidim y Mitnadgim que inclusive existen aún hoy en día, se pueden rastrear hasta este punto de discrepancia inicial. Varias escuelas, cada una con su propia visión, pueden distinguirse en la doctrina de la Cábala. El Jasidismo está basado primordialmente en la doctrina de Rabí Yitzjak Luria (1534-1572) de Safed, centro cabalístico de la mayor importancia en todos los tiempos. En la Cábala Luriánica el concepto de Tzimtzum -contracción, concentración- ocupa un lugar fundamental en el proceso de la creación del universo. Una de las mayores diferencias entre la dirigencia jasídica y los Mitnagdim era el concepto de esta idea. Este punto envuelve el problema del lugar del mundo respecto a la omnipresencia de D-os. Si D-os es infinito en todo sentido, cómo puede el mundo existir a raiz de una "contracción" aparentemente limitante de D-os? Otra cuestión relacionada con esta idea era que la presencia infinita de D-os también se extendiende a los lugares impuros. Rabí Yitzjak Luria respondió estas preguntas con la posición que D-os se "contrajo en Sí mismo" durante la Creación para permitir que el mundo material existiera al permitirle "espacio" en planos inferiores. En principio los Jasidim y Mitnagdim estuvieron ambos de acuerdo con esta idea. Pero llegaron a un desacuerdo sin embargo, en el punto de la "contracción de D-os en sí mismo". Se planteó entonces la duda si esto llegó a ocurrir o que más bien una contracción de la "Emanación Divina" fué lo que realmente sucedió. Los Mitnagdim apoyaron la primera idea y los Jasidim la segunda. Estos puntos de vista, que son mucho más complicados de lo que parecen, tuvieron consecuencias que se extendieron a todo tipo de áreas. El punto de vista de los Mitnagdim enfatiza la transcendencia de D-os mientras que los Jasidim enfatizan la inmanencia de D-os.
De acuerdo al Judaísmo mitnágdico, D-os se manifiesta más a través del espíritu que de la materia. El mundo llegó a existir porque D-os creó un vacio o un espacio para su creación. De acuerdo a esto la materia que sólo se encuentra en el plano físico no tiene el mismo grado de divinidad que el espíritu tiene. Esto llevó a la consecuencia que los Mitnagdim observaran el estudio de la Torá como el único medio por el cual la Humanidad puede lograr su objetivo, ya que en este mundo material el hombre se asocia a sí mismo a D-os sumergiéndose en espíritu. Los Jasidim por su parte, quienes estaban convencidos que el Tzimtzum era emanación divina y no la esencia misma deD-os, observaban al mundo material como no menos divino que el mundo espiritual. D-os es infinito y presente tanto en espíritu como en la materia.
Existía también otra doctrina que jugaba un papel muy importante en el Jasidismo. La Cábala busca las chispas divinas que perdieron su posición original en el proceso de la Creación y cayeron por consiguiente en el mundo creado. La tarea de la Humanidad es la de traer estas chispas nuevamente de vuelta a su fuente primordial por intermedio de sus actos. El ser humano logra esto a través del cumplimiento de las ordenanzas rituales que pueden ser aplicadas en cualquier faceta de la vida diaria. Estas chispas se encuentran en la materia, lo que llegó a significar que las transacciones financieras y el trabajo rutinario puede tener un valor religioso edificante. Esto implica que no es sólo la única acción de un trabajo de naturaleza meramente religiosa lo que importa.
2) Conflicto en la estructura social: Cuando se observan los dos conceptos en contraposición -Tzimtzum y la idea de las chispas divinas- se llega a entender que en Jasidismo la rutina de la vida diaria es elevada de su simple nivel de rutina a un nivel de evento religioso. Un Jasid puede percibir y experimentar a D-os en todos los aspectos de la vida diaria. El trabajo del hombre común, quién por debidas causas no puede dedicarse al estudio religioso del Talmud, adquirió entonces importancia y se elevó sobre la realidad diaria. De acuerdo con el ideal mitnágdico por otro lado, sólo existe una vía de servir a D-os, y esto sólo a través del estudio de la Torá.
Cuando se comparan las comunidades jasídicas y mitnágdicas, lo que viene a resaltar a la vista es que los Jasidim practican todo tipo de profesiones. En algunas comunidades de Mitnagdim aquél que practique otro oficio que no sea religioso, se le considera que no pertenece más como un verdadero miembro de su comunidad. Por supuesto que existen una gran cantidad de posibilidades entre los dos extremos, según la manera que lleguen a ser combinados. De todas formas se puede llegar a decir que de acuerdo al ideal mitnágdico el ser humano sólo cumple su meta en este mundo si se dedica casi con exclusividad al estudio de la Torá, este ideal se aplica también a los jasidim, pero con la diferencia que una profesión secular no es considerada como una mera necesidad material sino que tiene un valor religioso en sí misma.